Conductas apropiadas
Conductas apropiadas e inapropiadas de los usuarios de la vía
EL RESPETO A LA NORMA.
Al igual que en nuestra sociedad existen una serie de leyes cuyo objetivo es conseguir una convivencia armónica entre todos, en el tráfico ocurre lo mismo: hay un conjunto de normas viales que nos ayudan a evitar los accidentes y sirven para potenciar la seguridad. Sería muy difícil, casi imposible, imaginarnos un sistema de tráfico sin normas, donde cada conductor pudiera hacer de manera indiscriminada lo que quisiera.
Una de las principales funciones que tienen las normas de circulación es poder predecir el comportamiento de los demás usuarios, así como la/s maniobra/s que éstos van a realizar.
Como conductor, peatón debes cumplir siempre las normas. De lo contrario, estarás creando un conflicto que potenciará la inseguridad para ti y para los otros usuarios de la vía. Debes hacer de las normas algo tuyo, interiorizarlas y lograr entender que ninguna de ellas existe por capricho o se ha planteado al azar. Detrás de cada una de ellas hay una investigación científica que justifica que, por tu seguridad y por la del resto de los usuarios, esa norma debe cumplirse en ese escenario concreto. Todas las normas deben existir de una u otra manera. Creer y seguir lo que ellas te dicen denota, por tu parte, una gran responsabilidad y madurez.
El respeto hacia las normas viales hace tu conducción segura y potencia tu comportamiento solidario con los demás compañeros conductores.
ACTITUDES NEGATIVAS: ACTITUDES INDESEABLES
En el ámbito de la seguridad vial, las actitudes negativas se traducen en conductas que no favorecen ni facilitan un sistema de tráfico más “agradable” y seguro ni para ti ni para el resto de los conductores.
En este sentido, algunas actitudes negativas que se manifiestan en conductas poco solidarias con el resto de conductores y ciudadanos son, entre otras:
1. Molestar con el ruido de los tubos de escape.
2. No respetar las normas de circulación: dificultando la circulación, haciendo pasadas a gran velocidad por lugares inadecuados, adelantando de forma incorrecta, conduciendo en zig-zag, haciendo caballitos, etc.
Todas estas conductas incrementan considerablemente el riesgo de tener un accidente de tráfico, causando graves daños tanto a nosotros como a otros usuarios, ya sean conductores o peatones.
Los jóvenes que muestran estas actitudes negativas tratan de incrementar, aunque no lo consiguen, su sentido de eficacia y superioridad frente a los demás. Suelen ser agresivos e intentan reforzar su imagen con conductas distorsionadas y antisociales.
Tienen poco control sobre sus comportamientos y presentan una inteligencia emocional muy baja.
Es la habilidad para controlar las emociones y sentimientos de uno mismo y de los demás. Los jóvenes con poca inteligencia emocional son potencialmente peligrosos por falta de una evaluación seria de sus conductas. De este modo, se convierten en un factor de riesgo para la conducción, ya que no llegan a ser conscientes de hasta qué punto su conducta puede ponerles en riesgo de causar o sufrir un accidente serio.
Recuerda que, desde el momento en que te pones a los mandos de tu ciclomotor, debes ser consciente de que estás aceptando el riesgo de sufrir algún tipo de accidente o incluso la muerte. Asumirlo es empezar a evitarlo, y aun cuando nunca hayas estado involucrado en un accidente de tráfico, es absurdo pensar que estás exento de sufrirlo.