Cultura ciudadana


Uno de los graves problemas que afecta de manera negativa la calidad de vida en las ciudades es la falta de cultura ciudadana. En este sentido, Bogotá no es la excepción, por el contrario, los que hemos tenido el privilegio de vivir durante varias décadas en esta agradable ciudad somos testigos del deterioro progresivo que presenta.
La cultura ciudadana comienza en el hogar, se construye en la familia, se desarrolla en las escuelas y colegios y se vive en la ciudad, que es equivalente a una gran familia, donde la convivencia exige reconocer hasta dónde llegan nuestros derechos y comienzan los de nuestros vecinos; es indispensable entender que la base de la convivencia es el respeto.
Hay ejemplos muy simples que reflejan de manera clara el significado de la cultura ciudadana. En los países desarrollados los vehículos automotores se detienen para dar paso a las personas, en los subdesarrollados, las personas se detienen para que pasen los vehículos. La cultura ciudadana se percibe cuando la persona piensa primero en el interés común o del colectivo que en el propio; cuando parqueo mi vehículo en un lugar inadecuado, estoy afectando a otros vehículos que necesitan transitar por dicho sitio; cuando ocupo los andenes, afecto la circulación de muchas personas que deben pasar por ese mismo lugar. La cultura ciudadana significa educación y se manifiesta en bienestar, seguridad, movilidad y calidad de vida.
La cultura ciudadana no se logra por decreto. Aunque cumplir la ley contribuye a mejorar el bienestar de la comunidad, la sola existencia de la norma no produce cultura ciudadana ni mejora la calidad de vida de la comunidad. Dos ejemplos nos ilustran al respecto: el “pico y placa”, establecido por el gobierno para mejorar la movilidad en la ciudad, ha producido un aumento exagerado de vehículos automotores (carros particulares, taxis, motos) que desborda la capacidad de las vías de la ciudad. Por otra parte, aunque conocemos las consecuencias funestas de mezclar “gasolina con alcohol”, son cada vez más frecuentes las infracciones a la norma y las graves lesiones que resultan de conducir después de ingerir bebidas alcohólicas.
Parece ser que la prohibición estimula la imaginación y se convierte en un reto a nuestra “malicia indígena”. Es necesario y nunca será tarde reflexionar sobre la necesidad de mejorar la convivencia ciudadana que se construye sobre la cultura del interés común, que debe primar sobre el particular.

La Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C., a través de la Secretaría de Movilidad Distrital, dentro del módulo de Cultura Ciudadana pretende adoptar la formación en seguridad en tránsito y seguridad vial, cuyo propósito es desarrollar conocimientos, habilidades y destrezas que permitan a niños, niñas y jóvenes, ejercer su derecho a la movilidad libre y segura, conocer y respetar las normas de tránsito y los derechos al espacio público de los demás, lo cual es de carácter obligatorio con fundamento en el decreto 164 del 26 de abril del 2007. Conscientes de las cuantiosas pérdidas humanas y económicas que implican los accidentes de tránsito, la Secretaría de Educación y la Secretaría de Movilidad pretenden ampliar la cobertura sobre el conocimiento de normas y comportamientos adecuados en la vía con miras a implementar la cultura del respeto por la vida, el cuidado y protección de la población estudiantil desde el preescolar hasta el nivel de Educación Media e incluso como conductor, peatón o pasajero. Se pretende con este programa de Cultura Ciudadana y Cultura Vial disminuir la tasa de accidentalidad mejorando la convivencia en la vía pública a través del conocimiento
e interpretación de los diferentes tipos de señales vigentes en el tránsito de la localidad, la ciudad y del país; con el fin de retroalimentar éstos conocimientos a los usuarios permitiendo brindar información a los peatones, conductores y público en general sobre como actuar para evitar accidentes y desarrollar hábitos de convivencia ciudadana, autonomía y respeto por las normas, así como el sentido de responsabilidad, considerándolas como un bien social, como un respeto propio y respeto hacia los demás en la defensa de la VIDA. Enfoque Pedagógico La educación en tránsito, seguridad vial y cultura ciudadana debe fomentarse en el civismo, es decir, en virtud de ejercer los derechos y deberes los cuales deben llevar a los ciudadanos a compromisos de respeto a los usuarios de las vías enfocadas en valores como: • Percepción de riesgo. • Respeto a las señales y normas. • Tolerancia. • Solidaridad. • Responsabilidad. • Libertad. • Autonomía personal. • Salud y vida. • Orden.

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