Respeto por el espacio público
El respeto por el espacio público
DECRETO 1504 DE 1998
(Agosto 04)
Por el cual se reglamenta el manejo del espacio público en los planes de ordenamiento territorial
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA,
en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, en especial las que le confiere el numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Política y los artículos 5, 6 y 7 de la Ley 9 de 1989 y los artículos 11, 12 y 13 de la Ley 388 de 1997,
Ver el art. 26, Ley 142 de 1994
DECRETA:
CAPÍTULO PRIMERO
Disposiciones generales
Artículo 1º.- Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular. En el cumplimiento de la función pública del urbanismo. Los municipios y distritos deberán dar prelación a la planeación, construcción, mantenimiento y protección del espacio público sobre los demás usos del suelo.
RESPETO POR ESPACIO PÚBLICO
La mejor ciudad no es la de más autopistas y la de mejor metro, sino la que más cantidad y mejor calidad de espacio peatonal ofrece, dijo el Alcalde Mayor Enrique Peñalosa, cuando volvió a defender la instalación de bolardos y la recuperación de los andenes para los peatones, en su intervención en el Seminario Internacional sobre Espacio Público, que se llevó a cabo ayer en la Biblioteca Luis Angel Arango.
Se habla de seis estratos, pero en realidad tenemos dos. Los de carro y los que no tienen carro. La tranquilidad que le ofrece a la gente el espacio peatonal, aumenta la demanda de productos, y así ha sucedido en las ciudades.
El problema está en que la gente no siente respeto por el espacio público, a pesar de ser más sagrado que el privado, por ser de todos, porque es en él donde se construye una sociedad igualitaria y porque las personas pasan más tiempo fuera de sus casas.
Podemos hablar de dos interpretaciones más difundidas a nivel general del concepto libertad.
Una es pensarla como algo que puedo hacer sin que alguien me lo impida. Este concepto encierra algunos problemas. Presupone que nuestra libertad es infinita, que no depende de otra cosa que nuestra propia voluntad y deseo.
Por lo tanto esto nos lleva a pensar que todo aquello que se interpone entre nuestra voluntad y nuestros objetivos es un obstáculo o un problema.
Entonces, mirado desde quien se moviliza en un vehículo, el tránsito, el semáforo rojo, barreras, peatones, las velocidades máximas, son problemas que tenemos que soportar u obstáculos que tenemos que evitar.
Otra posibilidad es interpretar la libertad como las posibilidades que tengo para actuar y la capacidad de decidir entre éstas. Estas posibilidades tienen que ver con la conocida y poco practicada expresión: “mi libertad termina donde empiezan los derechos de los otros”.
Desde esta perspectiva no soy más libre cuando menos obstáculos tengo en el camino sino cuando más acciones puedo realizar.
Nuestra libertad nunca será ilimitada mientras compartamos un espacio y tiempo con otros, mientras seamos parte de una familia, una comunidad, un país. Podemos verlo inclusive a nivel del mismo mundo que compartimos, la Tierra que finalmente es hogar de todos, y necesita cada día más del acuerdo de acciones conjuntas de todas las naciones para hacerla sustentable.
Mi intención en este espacio de reflexión es ayudar a pensar de qué hablamos el común de la gente cuando apelamos a nuestra libertad; no hablo de una libertad en abstracto sino en determinadas condiciones, la de la realidad nuestra de cada día.
La libertad de cada uno depende de la libertad de los otros y al respetar los derechos del otro nos respetamos a nosotros, y paradójicamente ampliamos nuestro rango de libertad.
Un semáforo en rojo para una persona es un semáforo en verde para otro, una señal de alto para nosotros es una prioridad de paso para quienes vienen por otra calle, impedir que vaya a velocidades excesivas está protegiendo la libertad de moverse sin riesgo de todos.
Lo que en un momento es un límite para mí en otro momento, por ejemplo cuando paso de ser conductor a peatón, es un derecho. Por eso cumplir con estas normas de convivencia amplía mi libertad. Porque los ciudadanos nos movemos en un espacio que es SOCIAL. Nuestro transitar ocurre en un LUGAR Y TIEMPO DETERMINADO en el que también se mueven OTROS. Este movimiento es CONSTITUTIVO DEL ESPACIO PÚBLICO.
Y todo esto es una CONTRUCCIÓN CULTURAL que se trasmite de generación en generación.
El ESTADO como ejecutor de POLÍTICAS PÚBLICAS y garante de NUESTROS DERECHOS es el encargado de diseñar un sistema de tránsito y de circulación eficiente y seguro.
La construcción de la CIUDADANÍA con OBLIGACIONES, RESPONSABILIDADES Y DERECHOS nos llevará a una NUEVA construcción del ESPACIO PÚBLICO Y CULTURA SOLIDARIA.
Es muy importante darnos cuenta que nuestra manera de pensar y actuar diario, construye el espacio público que tenemos.
¿En qué perspectiva de libertad nos vemos reflejados? ¿En cuál creemos que está la mayoría de la gente?
Deberes con el espacio público
Hacer buen uso de las calles, plazas, parques, escenarios deportivos, carreteras, ríos, playas y demás componentes de su medio ambiente.
Parques - Espacios Públicos
Transitar por las aceras y zonas de seguridad del espacio público, para evitar accidentes y conservar la vida.
Respetar las normas de transito - Espacios Públicos
Al caminar, conducir y viajar por las calles respetar los derechos humanos, las normas de transito y reglas de cultura ciudadana.
En los espacios púbicos debemos ser muy prudentes y evitar hablar con personas desconocidas y menor recibir de ellas alimentos o bebidas.
Al circular por el espacio público debemos ser cuidadosos con los objetos personales y de valor para evitar perderlos.
Al trasladarse por el espacio público debemos tener especial consideración, cuidado y protección con los niños, las niñas, las mujeres embarazadas y los ancianos.
Cruzar por la cebra - Espacios Públicos
Ayudar a los ancianos, niños, niñas y a las personas con limitaciones físicas a cruzar las vías públicas por las cebras y zonas de seguridad de semáforos.
Al marchar por las calles en manifestaciones o peregrinaciones colectivas debemos comportarnos de manera pacífica, culta y civilizada, protegiendo nuestra vida e integridad física propia y la de las demás personas.
Abstenerse de rayar, pintar o escribir grafitis en los muros y paredes del entorno urbano.
Recoger los escombros depositados en las vías públicas.
Barrer y asear la vía pública del entorno habitacional, laboral y escolar.
Al sacar la basura de las viviendas, locales comerciales, fábricas, empresas e instituciones u otros inmuebles, hacerlo en bolsas, canecas para facilitar la recolección de los residuos por las empresas responsables de aseo y reciclaje.
Mantener limpio, seguro y embellecido el espacio público.
Ser buenos peatones y evitar ocasionar congestione en las vías públicas.
Conservar los monumentos y esculturas del espacio público.
Mantener iluminado el espacio público.
Denunciar a los peatones, conductores y pasajeros que violen las normas de comportamiento en el espacio público.
Abstenerse de arrojar residuos al espacio público.
Vestir apropiadamente para transitar por las calles, parques, playas y riberas de los ríos.
Comportarse con urbanidad, civismo, protocolo y etiqueta en el espacio público.
Mantener aseada la cuadra y el barrio, los andenes, plazas, zonas verdes y demás áreas del espacio público.
Aseo - Espacios Públicos
Absténgase de arrojar basuras o sustancias contaminantes en las alcantarillas y conductos de aguas residuales o de aguas lluvias.
No permita la tala de árboles del espacio público.
Evite y denuncie a las personas y empresas que saturan el espacio público con avisos publicitarios, con pasacalles o letreros.
Colabore con las autoridades para preservar el espacio público.
Evite sacar mascotas sin cordón de seguridad al espacio público.
Avise a las autoridades cuando animales invaden el espacio público.
Recuerde que Internet hace parte del espacio público.