La palanca de cambio de velocidades
Normalmente está situada entre los dos asientos delanteros, a la derecha del conductor, (salvo los vehículos ingleses), pudiendo estar más o menos adelantada dependiendo de los distintos modelos. En la actualidad con la introducción de las nuevas tecnologías en los vehículos automóviles, las cajas de cambios han evolucionado enormemente y podemos tener en la parte posterior del volante unas levas (alas de mariposa), para cambiar de marcha o pueden ser unos botones integrados en el mismo volante.
La fuerza del motor llega a la caja de cambios a través del embrague pasa a la transmisión y a las ruedas.
La caja de cambio de velocidades permite que el conductor utilice la potencia del motor de acuerdo con las circunstancias de cada momento. Como es lógico, no se necesitará la misma fuerza cuando se circula en llano que cuando se hace por una pendiente ascendente pronunciada.
Si tenemos en cuenta que el motor nos suministra siempre la misma potencia a las mismas revoluciones, necesitaremos de distintas marchas, para poder ir más o menos deprisa.
Es como si quisiéramos subir por una pendiente con una carretilla llena de ladrillos, nosotros aplicaríamos todas nuestras fuerzas, pero seguramente que daríamos pasos muy cortos, por el contrario, a la vuelta, con la carretilla vacía y descendiendo, si aplicamos todas nuestras fuerzas como antes, podríamos ir dando grandes zancadas.
Para adaptar la potencia del motor a las distintas circunstancias, es necesario seleccionar la correspondiente relación de marchas o velocidades en la caja de cambio, lo cual exige, en primer lugar, pisar a fondo el pedal del embrague y, después, desplazar la palanca de cambio a la posición adecuada para conseguir una de las distintas marchas de las que dispone. Cada vez que se cambia de velocidades, se suele pasar por el "punto muerto", lo que no quiere decir que tengamos que hacerlo y mucho menos detenernos en este punto.
La caja de cambios consiste en una serie de engranajes que sirven, normalmente, para demultiplicar o reducir el número de vueltas a transmitir al eje motriz, procedentes del motor. Normalmente está situada entre el motor y la transmisión, y con ella se consigue que, a un mismo régimen de revoluciones del motor, se transmita un menor número de vueltas o giros, y más fuerza, y así, en ocasiones se utilizará una relación de marchas más corta, porque sea necesario circular más despacio o porque es precisa una mayor fuerza para vencer las diversas resistencias que se oponen al avance del vehículo, como puede ser el caso de una pendiente ascendente pronunciada, por un mayor peso, etc., mientras que si se desea alcanzar mayor velocidad o si no es necesaria tanta fuerza para mantenerla o vencer las resistencias que se oponen a su avance, se podrá utilizar una relación de marchas más larga.
La primera relación de marchas es la más corta, en cuanto a velocidad a desarrollar, pero es la que más fuerza transmite a las ruedas motrices, mientras que la quinta, sexta, sétima u octava relación de marchas es la que más velocidad puede desarrollar, pero la que menos fuerza transmite a la ruedas motrices.
La caja de cambios tiene un número determinado de posibilidades o relaciones de marchas, que varía de unos vehículos a otros, así como sus diversas posiciones. Sin entrar en detalles técnicos, basta recordar que, cuantas más relaciones de marchas tenga, más se podrá aprovechar la potencia del motor.
El alumno deberá conocer la posición exacta de la palanca en cada una de las relaciones de marcha, sin necesidad de mirar hacia ella, y deberá intentarse que llegue a saber por el sonido del motor y vibración, a qué revoluciones aproximadamente gira y si lo hace forzada o desahogadamente.


Como norma general, conviene que el alumno se mentalice de la doble “HH” forma que adoptan mayoritariamente las distintas posiciones de la palanca de cambios, es decir, el recorrido que se debe hacer con la palanca para pasar de una marcha a otra. Teniendo en cuenta que el punto muerto es quizá el más importante, por ser el punto central y punto de referencia para el resto de las marchas. En la mayoría de los vehículos con la palanca del cambio entre el conductor y el pasajero delantero, el procedimiento para seleccionar las distintas marchas es el siguiente: Para colocar la primera (estando la palanca en punto muerto), se presionará la palanca hacia el asiento del conductor para, seguidamente, sin soltarla, empujarla hacia delante; es decir se ha descrito una trayectoria "L". Para pasar de 1ª a 2ª simplemente se llevará la palanca hacia atrás, procurando mantener una cierta presión hacia el asiento del conductor; para ello se procurará mantener o sujetar la palanca con la palma de la mano hacia el conductor; la trayectoria descrita es una línea recta "I". Para pasar de 2ª a 3ª, en primer lugar se empujará la palanca hacia delante ligeramente, es decir, hasta el punto muerto, sin sujetar la palanca con la mano; en este lugar, por la acción de un resorte, aquélla se colocará automáticamente en una posición enfrentada con las relaciones más largas, es decir, 3ª y 4ª, por lo que se empujará la palanca de nuevo hacia delante con la palma de la mano hasta el final del recorrido. Para pasar de 3ª a 4ª, simplemente impulsar la palanca hacia atrás con la palma de la mano, con lo que la trayectoria trazada es una línea recta "I", para pasar de 4ª a 5ª marcha, el conductor deberá empujar ligeramente la palanca hacia delante, para situarla en el punto muerto y en ese punto empujarla hacia la derecha, es decir, hacia el asiento del pasajero y manteniendo esa presión desplazarla hacia delante, de 5ª a 6ª, se sujeta la palanca y se la desplaza directamente hacia atrás, pero manteniendo una cierta presión hacia el lado derecho es decir hacia el asiento del pasajero.
Quizá sea algo más difícil para el alumno reducir o cambiar a una velocidad inferior, aunque con la práctica esta operación se convierte en un hábito más. Para reducir de 6ª a 5ª, se desplaza la palanca de atrás hacia delante, manteniendo una cierta presión hacia el lado derecho, de 5ª a 4ª, se empuja la palanca hacia atrás, ligeramente, para que haga la mitad del recorrido y se quede en el punto muerto, donde el muelle que actúa sobre la palanca, colocará a esta, en el punto muerto, enfrentada con las velocidades 4ª y 3ª, en esta posición solamente deberá desplazarse la palanca hacia atrás para introducir la 4ª marcha. Para reducir de 4ª a 3ª se empujará la palanca hacia delante con la palma de la mano directamente, pasando por el punto muerto sin detenerse. Para pasar de 3ª a 2ª se empuja la palanca hacia atrás ligeramente hasta llegar al punto muerto, y en este lugar habrá que sujetar la palanca para vencer ese muelle o resorte que la mantiene enfrentada con las marchas 3ª y 4ª y llevarla a la línea de las velocidades cortas, 1ª y 2ª; para ello se desplaza la palanca hacia el asiento del conductor y, sin soltarla para que no vuelva a su posición normal, llevarla nuevamente hacia atrás. Para pasar de 2ª a 1ª se procurará sujetar la palanca con una cierta presión hacia el asiento del conductor con la palma de la mano hacia ese lado, empujándola hacia delante hasta el final del recorrido.

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